Simona es el primer preset que hice en mi vida. Quería lograr la estética y colores de los rollos analógicos clásicos, con sombras levemente verdosas y una calidez que envuelve la imagen, pero desde mi punto de vista. Es ideal para momentos cotidianos e interactúa preciosamente con las sombras.

La vibra es artística, melancólica y auténtica. El grano recuerda a esas fotos que veíamos los domingos en casa.

La idea nunca es que quede una edición perfecta, sino abrazar nuevos colores.

Trabaja especialmente bien en los tonos de piel y en las texturas de la ropa, dándoles ese acabado mate y nostálgico que la fotografía digital suele perder.


Simona era la perra de mi mamá. Un caniche toy blanco de patas elegantes. La rescatamos del maltrato que tenía y nos enamoramos inmediatamente de ella. Era la dulzura en una perra. Miedosa por como había sido tratada, apenas te veía se refugiaba en tus piernas y se enroscaba en tu pecho como queriendo volverse parte de una. Simona siempre fue, ante todo, una señora fina y sofisticada. Cuando se sentaba en el piso, cruzaba sus patas delanteras como esperando su taza de té de las cinco de la tarde.

Preset Simona

$9.000,00

Simona es el primer preset que hice en mi vida. Quería lograr la estética y colores de los rollos analógicos clásicos, con sombras levemente verdosas y una calidez que envuelve la imagen, pero desde mi punto de vista. Es ideal para momentos cotidianos e interactúa preciosamente con las sombras.

La vibra es artística, melancólica y auténtica. El grano recuerda a esas fotos que veíamos los domingos en casa.

La idea nunca es que quede una edición perfecta, sino abrazar nuevos colores.

Trabaja especialmente bien en los tonos de piel y en las texturas de la ropa, dándoles ese acabado mate y nostálgico que la fotografía digital suele perder.


Simona era la perra de mi mamá. Un caniche toy blanco de patas elegantes. La rescatamos del maltrato que tenía y nos enamoramos inmediatamente de ella. Era la dulzura en una perra. Miedosa por como había sido tratada, apenas te veía se refugiaba en tus piernas y se enroscaba en tu pecho como queriendo volverse parte de una. Simona siempre fue, ante todo, una señora fina y sofisticada. Cuando se sentaba en el piso, cruzaba sus patas delanteras como esperando su taza de té de las cinco de la tarde.

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